Solo una contradicción mas...
La noche del día de ayer tuve una revelación un tanto curiosa, aunque en realidad nada sorprendente.
Caminaba de un bar a otro en las afueras de mi universidad con unos amigos y un par de amigas más, siendo ellas las inspiradoras de este breve ensayo. Ambas atractivas, altas, delgadas, cuerpos muy bien delineados, cintura y caderas que muchas quizá envidien, seguidas por un par de piernas largas. Incluso una de ellas poseedora de un lindo rostro y una sonrisa inspiradora.
Continuábamos nuestro trayecto buscando la mejor opción para bebernos unas cuantas cervezas y preparar la noche. Un microbús, el cual por cierto llevaba gente colgando a sus costados como es costumbre aquí en nuestra linda ciudad, pasaba a un costado de nosotros. Fue justo aquí en donde un grupo de amables y por supuesto inspirados pasajeros hicieron ver que ellos también notan lo atractivas que son mis amigas. Claro esto con una serie de halagadoras frases y refranes típicos de esa tan característica cultura microbusera.... ¡¡mamacita!!, ¡¡estas rebuena!!, ¡arroz!, ¡¡apachuuro!!, entre otros. Esto acompañado de chiflidos y por supuesto alguna que otra seña que prefiero no describir.
Pero como bien imaginan lo que me hizo reflexionar no fue eso, sino el hecho de ver a estas chicas riéndose y sonrojadas diciéndome – “¿Por qué eso no ocurre dentro del bar?”. (Esto refiriendo al hecho de que no habían pescado a nadie.) Encantadas de haber sido objeto de esta serie de por lo visto elocuentes e inocuos discursos.
Es decir, ¡¿qué acaso no se supone que les da asco?!, ¿no se sienten un tanto ultrajadas?, no lo se. Quizá mi opinión no sea del todo relevante puesto que no soy mujer. Pero digo, de serlo, creo que no me agradaría que me gritaran, ni que me hicieran eso en vía publica, de hecho en ningún otro lugar. Pero de cualquier manera tomé el caso para una reflexión personal:
El Tecnológico de Monterrey (ITESM), es una universidad que entre otras cosas posee cierto prejuicio o etiqueta por parte de algunas personas. Lo mismo su alumnado.
Siguiendo esta línea las chicas que estudian aquí representan mujeres fresas, hijas de papi, que nunca, ni en un millón de años se verían halagadas por una situación similar como la descrita.
¿Pero? Si esto ocurre, entonces que puede esperarse de chicas de otros lugares. ¿Es decir que las mujeres a pesar de declararse molestas por este tipo de comportamientos por parte de los hombres, real y contrariamente se sienten halagadas, deseadas y por tanto felices? Aunque claro, sin aceptarlo abiertamente. Mi profesora de equidad de género probablemente me asesinaría si leyera esta tesis. Pero realmente no soy yo quien la plantea. Sino, primeramente una hipótesis socio-cultural hacia las alumnas del ITESM, seguida de un comportamiento visto en muchas mujeres. Creo que demuestra una clara contradicción.
Me parece normal que el ego de una persona se eleve al darse cuenta que algo de si misma atrae la atención de otros (aunque se trate de ese tipo de otros). Pero entonces, ahora me parecerá normal que este tipo de cosas continúen sucediendo puesto que, a quienes creí se ofendía, es decir las mujeres, contrariamente resultan halagadas.
Ahí cada quien opine lo que deseé.

Tanya Vizcaya dijo
Ke onda primito?, hace un rato ke no t konektas conmigo, aprovecho para mandarte muchos saludos y besos, despues te escribo, lo ke pasa ke tengo mucha chamba....
9 Marzo 2006 | 11:28 PM