Continúo dando vueltas en mi habitación. Buscando que podre obsequiarle al shock pues el día de mañana parte en su nuevo camino. ¿Qué podre darle? Algo significativo, pienso, algo con valor para mí y que le recuerde que estoy con él. Que cuenta conmigo.
Después de una extensa búsqueda y de comparar distintos objetos, ropas, aparatos…. Descubrí que de manera inmediata no había nada a la mano que pudiera dejarle, al menos no que cumpliera la intención que yo tengo.
Fue el primer amigo que tuve en mi vida. Le conocí alrededor de los cuatro años cuando mis padres decidieron mudarse a la casa que construyeron y que hasta hoy habitan. Su familia vivía justo enfrente al otro lado de la calle.
Dicen que toda persona que conocemos nos enseña algo. Aquí me detengo y deseo contar que de él aprendí más cosas de las que mis dedos pueden contar. Incluso si los multiplico.
Aprendí desde detalles superfluos hasta elementos de relevancia mayor, aunque claro, lo subjetivo entra en este pensamiento.
Aprendí con él en mis primeros patines. Me enseño como sacar el “shoryuken” con Ríu y Ken. Incluso como apagar la maquinita con Guile en caso de que alguien me fuera ganando.
Hacíamos bombas de humo a base de sal de nitro y azúcar, que colocábamos en los cobertizos de quienes no nos daban Halloween. Nos metíamos a los juegos de plaza satélite por la parte de atrás y no tener que pagar, ya sabíamos el camino.
Mirábamos “Poltergeist” y “El despertar del diablo” por lo menos una vez a la semana, aunque ninguno pudiera dormir después. Guitarreábamos con los primeros videos de Lenny Kravitz, Gun’s & Roses y Soundgarden.
Soy una persona con MUY mala memoria, pero mi corazón late más rápido al recordar todas esas experiencias. Puedo verlas en mi mente, me recuerdan lo que siento por él y todo lo que hemos crecido juntos.
Siempre he creído firmemente que lo mejor en mi vida es mi familia y mis amigos. Me siento un tanto triste al saber que va a estar lejos, pero feliz porque sé que lo hace por crecer, por buscar su camino. Sé que en el futuro el mío y el suyo, volverán a ser paralelos. Sé que sus hijos jugaran con los míos tal cual lo hicimos nosotros.
Los amigos son la familia que se escoge. Hoy día tengo tengo 28 años y se que en la frase: "un amigo verdadero", verdadero redunda.
¡Mis mejores deseos te acompañan bro, suerte!
Israel
Jueves, 07 de enero de 2010
servido por Israel
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¡No ma que hueva ya ha de ser bien tarde! Jajá ¡No mames que buen día, ayer estuvo cabron!
Mis primeras oraciones del día. Decido abrir los ojos, al menos eso intento. Inclino mi cuerpo hacia el frente hasta llevar mi cabeza y mirada hacia un mar de tonos diversos. Se ve increíble. No solo el océano sino ella a mi lado derecho. La luz del sol deslumbra un tanto, no sé como diablos pude permanecer dormido.
¡Me quedé dormido en el balcón principal semidesnudo junto con ella!
Llamo a mi madre, seguro quiere hablar conmigo ¡Los Raiders Ganaron el Súper Bowl el día de ayer! Estuvimos mi familia y yo en unos súper lugares, debo decir que el estadio sí que es padre. Estaban mis padres, mis hermanos; haha ches gueyes cada quien se llevo a una vieja. También mis tíos Roberto y Machuy junto con mis primos. ¡No lo podíamos creer!
En fin mis padres probablemente han de querer saber como estoy, dada la condición en la que salí del estadio y mi decisión de tomar el Jet y venirme a Cancún a festejar.
Hable con mi madre. Una conversación en donde me muestra lo feliz que esta con una energía fascinante. Qué buen partido hijo, gracias por invitarnos. ¿Pinche escuincle en donde andas?
Haha ok ya ni la chingas, ¿pero todo bien verdad?
Yo le hago saber que estoy bien aunque un poco cansado y le cuento sobre mis planes de hacer una fiesta para festejar en la casa que construí hace poco en Holbox, Quintana Roo.
Ok pues pásatela padre nosotros estaremos una semana más y nos regresamos en el Crucero que nos regalaste, ahí nos deja por Cancún también. Te paso a tu papá.
¿Qué óbolo guey donde andas?
Cancún pa, haha.
Bueno pues ya te dijo tu mamá como están nuestros planes. Estuvo genial ayer, chingón el partido. No digas cabron va a haber pura tentación en el crucero y yo traigo, como dices tú, el cover uno, no me chingues. Haha, buen pásatela padre nos vemos por allá.
Tus hermanos se van a ir a ese concierto para el que les compraste boletos pero que pues luego caen a México.
Ya estas pa. Cuelgo luego de decirles que los amo a los cuatro y de sentir una enorme felicidad de saber que la pasaron tan bien como yo con ellos.
Me levanto y llamo a la masajista. Tomo un masaje junto con una aromaterapia y me cae súper bien. Se despierta mi chica. ¿Qué paso con tus papás todo bien? ¿Si solo querían ver como estábamos? Diablos preciosa estuviste genial, que onda ya me dio hambre, ¿vamos a almorzar algo no?
Ella se levanto y fue tocador, la sigo en dirección a la habitación y prendí una pantalla de 107 pulgadas para ver que tanto decían del juego de ayer. La brisa entra y refresca la habitación frente a la costa.
Ella sale del tocador. WOW! Traía el conjunto de lencería más sexy que había visto. Se ve hermosa. Su cabello un tanto remojado. Lápiz labial como si fuera a salir. ¿No nena no hagas esto? ¿Hacer qué? Diablos sabes en lo que esto va a terminar. Hahaha
Aplaudo dos veces y las persianas van cerrando el cristal de la habitación de manera automática hasta recorrerse y dejar la habitación con un tono de luz apropiado para lo que estoy pensando hacer. Bueno pues la comida tendrá que esperar un poco más.
Luego de algo que supuestamente llevaría 10 mins y nos llevó 45, decidimos salir a comer unos mariscos. Tomamos el ascensor hasta el sótano correspondiente a mi apartamento. ¿Cómo vez, de que traes ganas? Vámonos en el 911 turbo, es mi favorito. Va.
Quito la capota electrónica y decidimos experimentar, haber probemos una opción nueva. Abrieron un lugar nuevo el mes anterior, según esta revista esta de no mames. Vamos a ver.
Oye el lugar esta bonito. Un lugar cómodo aunque aún más, es armonioso. Tomamos la mesa que se encuentra frente a una fuente y el mar a un costado. La vista es preciosa. Un día soleado y yo enamorado. Esta chica me hace sentir escalofríos y nerviosismo en todo mi cuerpo. Excitación, emoción. Pero sobretodo me encanta que me acepte por como soy y el tipo de persona que me gusta ser. Por supuesto es viceversa, reciproco, mutuo. Es una chica que algunos llamarían un tanto pandro y alternativa. Quizá hasta un tanto rara. A mí me parece más bien innovadora en su forma de vestir, de ser.
Diablos el menú es súper extenso. Ordenamos.
Una sopita de pescado. Unos camarones para pelar, al mojo de ajo.
A mándanos unas tostaditas de cierra ahumada y marlin por favor.
Una Bohemia oscura.
Todo sabe delicioso, al fondo vemos en las pantallas como festejan el juego de ayer en la ciudad. Ahí han de estar mis papás y mis hermanos en el desmadre. Al menos mis hermanos.
A Daniel lo ando apoyando en su proyecto de su propia revista deportiva. A David con su disco.
Hago unas llamadas para decirle a la banda que se jale porque voy a pichar una pedototota para inaugurar la casa que construí en Holbox.
“Tu jálate ya está todo el pex, va a haber gente en el aeropuerto que se los va a estar trayendo, solo dale tu nombre a uno de los del letrero que dice “Petochos” Esos gueyes son los que van a estar llevando a la banda ahí a la casa.”
Me confirmaron muchos.
El alcohol, el chapu, wong, la vonne, Olga, el Rice, el patriks. Todos.
No mames esta party va a estar de 500 nena vas a ver. ¿Qué onda si van a venir todas tus amigas? ¡Así es!
Regresamos al departamento luego de intentar darle clases de manejo en la autopista, pasar por un six pack y una buena movie “Great Expectations” para verla antes de irnos a Holbox para la party de en la noche.
Llegamos, dejo el Porshe al frente con el valet. Hey man que onda, ahí les dejamos unas para que se las echen ahorita. Ha.
Rolo un toque. Es la mejor que he probado, la traje de Holanda. Fumamos un poco y pedimos un par de bebidas cada quien. Yo una piña colada.
Disfrute la película enormemente y no pude evitar que mi piel se enchinara al ver la escena en que Finneran grita debajo de la ventana y declara lo que siente por Estella. Así me siento con quien tengo al lado. Ni hablar a hacer el amor de nuevo.
Ahora sí. Tomamos nuestras cosas y le llego a la casa de Holbox. Todo arreglado tal como lo pedí.
Un chingo de barriles de cerveza. Champaña, pomos, etc.
Comienzan a llegar por ahí de las 8 de la noche, cuando atardece o al menos unos minutos después. Se veía hermoso, tome unas fotos con todos los que iban llegando. No ma, banda de la carrera, del tocho, vecinos desde la infancia. Unos vienen solos, otros acompañados.
De repente una sorpresa. Mis hermanos llegan a la fiesta. Decidieron caerme y ya mejor se van en dos días para ver el concierto al que tienen planeado. Que padre sorpresa. A huevo ahora también mis hermanos aquí con todos.
La música de fondo baja un tanto. Les tengo una sorpresita, vamos a escuchar un rato a Los Fabulosos Cadillacs, ¡pero en vivo mijos! Todos bailan saltan, creo que decir que chupan esta de mas. Reencuentros de gente que no se topaba hace ya un rato. Nadie tiene prisa, todos traen actitud.
Hacemos una gran fogata frente a la playa ya después que todos perdimos el estilo. Prendemos algo de lo que da risa, algunos siguen bebiendo. Si volteo hacia arriba solo veo estrellas, tantas que ni siquiera consideraría contarlas. Una que otra estrella fugaz. Me siento tan feliz, tan lleno, tan vivo. Siento ganas de llorar.
Subo la música, se escucha Great DJ de los Things Things. Luego algo de Manu Chao, Bob Marley, the Doors.
Esto no se acaba hasta el amanecer. La luz emerge la banda duerme. Yo, bueno, de los últimos en ir a la cama. Una fiesta privada solo con mis mejores amigos. Una, en la que los veo estar tan feliz como lo estoy yo.
El colchón se siente genial, la almohada aún mejor. Mi chica al lado y la sabana encima, mis amigos en los alrededores y mi familia en armonía.
Hasta mañana…
servido por Israel
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01:13 a.m.
¿Sabes? Ayer soñé contigo una vez más. Tenía tiempo de no hacerlo. Incluso algunas veces intento creer que ya no significas nada para mí. Aunque no tarda en ocurrir o aparecer algo que me regresa a la realidad mostrándome que a casi un año de haberme dejado aún estas en mi mente, en mi baúl de recuerdos, en mi corazón. Basta con ver una película, un comercial; el escuchar una canción o el leer algo para pensar de nuevo en ti. ¿Dónde estarás? ¿Qué estarás haciendo? Pero sobretodo: ¿Tú también pensaras en mí? Es la pregunta que más me hago al recordarte. No comprendo de qué manera puedes ser tan frívola. Tan desalmada y egoísta. Esa no era mi nena. Aquella quien decía estaría siempre conmigo, la que aseguraba a fin de cuentas querer permanecer dentro de mi vida para siempre.
No recuerdo de qué manera inició este sueño, ni mucho menos lo que lo provocó. A decir verdad no recuerdo mucho sobre este. Pero basta con la parte que recuerdo para sentirme de la manera el la que ahora me encuentro. Solo, pensativo, pesimista y desconsolado. ¿Tú también pensarás en mí? ¿Me recordarás en ocasiones con ciertas frases o simples paisajes? Realmente no tengo la menor idea.
Lo que recuerdo de este sueño es el hecho de estar contigo frente a frente. Contemplándonos. Tal y como solíamos hacerlo. Pude ver claramente tu hermosa expresión, aquella que tanto me encantaba y emancipaba. Te acercaste a besarme. Yo incliné mi cuerpo hacia atrás. Al regresar lo intentaste nuevamente; lo resistí de nuevo a pesar de desearlo con todo mi ser. Dicen que la tercera es la vencida y así fue en esta ilusión creada por mi mente, por mi inconciente. A medio beso, tan solo después del instante mismo en el que comenzaba a iniciar una caricia me detuve. – No puedo, dije. - ¿Porque no?, preguntaste. ¿No me deseas tanto como yo a ti?
Si, respondí. Te deseo como no tienes idea. Pero se que si te beso despertaré y me dolerá muchísimo el darme cuenta de que esto era un sueño. Unos segundos después desperté. Desperté para darme cuenta de que en realidad estaba pronunciando a voz alta lo que soñaba. Traté de fingir para mi mismo que no era importante y regresé a dormir. Pero uno no puede engañarse a si mismo. Es importante. Me hace recordar muchas cosas que solo contigo logre presumir. ¿Tú también pensaras en mí? Y no solo pensarás, sino: ¿experimentaras este mismo vacío? Este, que derrota mis esfuerzos de intentar olvidarte.
servido por Israel
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Semana Santa. Esperada por aquellos que vivimos en esa enorme aglomeración de edificios y automóviles. Una excelente oportunidad para descansar. Y que mejor que las playas del singular e internacionalmente conocido estado de Oaxaca. Lugar con increíbles e inexplorados lugares. Algunos de estos ni siquiera conocidos por los propios mexicanos. ¡Pero bueno, a la chingada! A descansar cuando me muera, por ahora a reventar lo más que se pueda, a beber como barril sin fondo, con la sed como inseparable aliado y a conocer a tantas chicas en bikini como uno pueda. Zicatela, Puerto Escondido. El mismo bungalow. Los mismos amigos, el mismo desmadre.
Viernes, 10:00pm. Regresamos de la playa. Me encuentro un poco ebrio. Tomo un baño no solo para mejorar mi aroma, sino para alivianarme un poco. Todos lo hacen. Hay que prepararnos para el bar de surfers y después a la fiesta playera en la Piedra de la Iguana.
2:30am. Llegamos a la Piedra de la Iguana. El famoso adoquín solo tiene un sentido que va hacia este lugar. Desde la entrada se ve una fiesta de primera. Música electrónica, chicas por todos lados, dos barras, tres fogatas, gente haciendo malabares con fuego. Todo rodeado por una pequeña barda de bambú a un lado del mar.
Comienzo a encontrar gente de años anteriores. David y Daniel. Jimena, saludo y poco a poco cada quien toma lugares diferentes. Una amiga me saluda, lo típico. Me pregunta: ¿Ya la has visto? Algo para lo que no tuve respuesta. Por ahí anda, me dice.
Voy por una cerveza a la barra del centro. Justo cuando me la entrega escucho: ¿Hola, como estas? Una simple frase. La escuchas todos los días desde que tienes memoria. Pero en esta ocasión es diferente. Era esa voz, la única capaz de ponerme a temblar y paralizarme. Es como uno de esos sueños en los que por más que intentas no puedes mover el cuerpo, sin explicación alguna. Esa voz. Dude al girar. Empleo todas mis fuerzas en fingir que no había sorpresa y el evitar que mi nerviosismo emanara. Era ella. Esa presencia tan agradable, tan sorprendente y armoniosa. Capaz de atraer mi total atención e hipnotizarme aún en aquel lugar. Esos ojos aqua tan penetrantes y esa sonrisa tan expresiva. Su cabello rubio caía sobre su hombros descubiertos.
¿Bueno no me vas a saludar? ¿No te has olvidado de mi verdad? ¿Recuerdas el año anterior? Dudo un momento. Por supuesto que si, respondo. – Que bueno, porque yo no te he olvidado me dice. Si me viera mi padre probablemente me mataría, ríe. Llevaba un cinturón de mezclilla por falda. Y un top que combinaba a la perfección con su cabello.
Aún no sabía que decirle. Parada ahí, frente a mi, rodeada de toda esa gente bailando y bebiendo. Mi mirada no puede concentrarse en otra cosa que no fuese ella.
Bueno te ves bien me dice. Y bueno. ¿Cómo me veo yo?
¿Como se veía? ¡Demonios, como que ¿como se veía?! ¡Preciosa!. Eso a falta de otro calificativo. Aunque claro tenía que fingir que era capaz de resistir eso y mas.
Tomamos un par de tragos juntos, platicamos e intercambiamos recuerdos.
Me acompañas a la playa, me pregunta. Claro. Salimos de ahí y caminamos por la costa aproximadamente unos 200 metros. No tengo idea de la hora ni me interesa. Caminando junto a ella. Ella del lado del mar, las olas tocando nuestros pies, no desearía estar con ninguna otra persona en ningún otro lugar. Su rostro parecía estar montado en un escenario de playa. Sus ojos brillaban más aún con el reflejo del mar. No conozco otro lugar en donde la luna alumbre más, ni donde se puedan ver más estrellas que en ese lugar. Uno voltea al cielo y pareciera un hormiguero. Claro, solo que en este las hormigas brillan. Se pueden apreciar hasta las más pequeñas. Estrellas que ni siquiera sabías que existían.
¿Has pensado en mí? Yo lo he hecho. No he podido olvidarte desde aquella vez que nos conocimos en Mazunte.
Claro que he pensado en ti. Quizá más de lo que quisiera, le respondo.
¿Te gusto? Me pregunta. Tú me gustas, me gustas mucho. Me gustaría poder pasar más tiempo contigo. Me encantaría poder ser parte de tu vida. – Me quede sin respuesta. Me detuve y ella conmigo. Ambos frente al mar.
¿Alguna vez has nadado a estas horas? Le pregunto. Me quite la playera, puse a un lado las sandalias. ¡Vamos! Ella me sigue.
Una vez en el mar, esa playa única de Zicatela, ese mar tan sereno, tan templado y calido. En esa alberca de agua dulce.
Me sumerjo. Desaparezco un instante nadando a su alrededor y por debajo de ella. Emerjo por su espalda. La abrazo y temblando aún, comienzo a besar sus hombros. Gira y me muestra esos ojos enormes, deslumbrantes. Jamás probé besos como los de ella. Su lengua me atrapó, sus brazos alrededor de mí. La desnude de la parte superior, de hecho no solo eso. En menos de un par de segundos ambos estábamos desnudos. Aquella noche en aquella playa por primera vez nos hicimos el amor.
El estar dentro de ella, escuchar su delectación, estar en su centro, el ser uno mismo en ese momento…..
Las olas más tarde pudieron haber borrado las huellas de lo que hicimos aquella madrugada, en aquel lugar. Pero el mensaje, ese, se resguarda en la inmensidad del mar.
servido por Israel
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